El inicio del año encendió una señal de alarma en la guardia del Hospital, que desde los primeros minutos del 1° de enero debió atender una sucesión de casos vinculados al uso de pirotecnia, el consumo excesivo de alcohol y distintos accidentes de tránsito. Según precisó un profesional médico del nosocomio, el primer ingreso se produjo alrededor de las 0.20, cuando un joven de 17 años fue trasladado con una lesión severa en una de sus manos provocada por pirotecnia. La gravedad del cuadro obligó a una intervención quirúrgica de urgencia, debido al compromiso de ligamentos y a la pérdida parcial del dedo mínimo. “Es una lesión grave que va a dejar secuelas”, explicó el médico, al confirmar que el paciente perdió casi la mitad del dedo y debió quedar internado para su seguimiento. Apenas 15 o 20 minutos más tarde, la guardia recibió a un segundo paciente, un joven de 30 años, también con quemaduras en la mano producto de la manipulación de pirotecnia. En este caso, el cuadro requirió limpieza quirúrgica en quirófano. Ambos pacientes permanecieron internados y bajo estricta observación médica. El profesional remarcó que este tipo de lesiones no suelen ser superficiales y que las quemaduras por pirotecnia comprometen planos profundos. “La evolución depende del estado de los ligamentos y de las posibles secuelas anatómicas, además del riesgo de infección”, señaló. En ese contexto, volvió a apuntar sobre un problema que se repite cada año. “Más allá de la prevención y la difusión que se hace todos los años, sigue existiendo una falta de conciencia, sumada a la venta ilegal. Hay una doble responsabilidad: de quien vende y de quien compra”, sostuvo. Con el correr de las horas, la guardia continuó recibiendo pacientes, principalmente por episodios vinculados al consumo excesivo de alcohol y riñas. En total, se contabilizaron alrededor de diez personas con distintos grados de intoxicación alcohólica, muchas de ellas ingresadas por pérdida de conciencia, vómitos intensos o riesgo de broncoaspiración. Si bien algunos requirieron suturas, ninguno permaneció internado de manera prolongada. Durante la mañana del jueves, además, se registraron al menos cinco siniestros viales, en su mayoría caídas de motociclistas. A ello se sumó el caso de una mujer que cayó de un vehículo detenido, en aparente estado de intoxicación alcohólica. La paciente sufrió un traumatismo de cráneo y debió quedar internada para control y seguimiento. El jefe de Guardia del Hospital, Dr. Herbas, explicó que en los casos de alcoholización severa el abordaje médico depende del grado de compromiso del paciente. “Puede ir desde hidratación y medidas para acelerar el metabolismo del alcohol, hasta situaciones más complejas que requieren asistencia respiratoria, sobre todo cuando hay convulsiones o riesgo de aspiración”, detalló. El balance del inicio de año volvió a poner en evidencia una problemática conocida: pirotecnia sin control, consumo desmedido de alcohol y conductas imprudentes al volante que, año tras año, saturan las guardias hospitalarias y dejan consecuencias que en muchos casos podrían haberse evitado. Desde una mirada pública y responsable, los profesionales coinciden en que no se trata solo de estadísticas ni de una “costumbre” de las fiestas. Cada caso representa una vida atravesada por una lesión, una familia afectada y un sistema de salud que vuelve a absorber daños previsibles. La prevención, el control y la conciencia social siguen siendo la deuda pendiente. NORTE HOY - www.nortehoy.com.ar