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San Nicolas

Sidersa fabricará en San Nicolás el acero con menor huella de carbono del mundo y se adelanta siete años a las exigencias de Europa

#SanNicolás | La nueva planta producirá acero verde con emisiones un 80% inferiores al promedio global. Con tecnología de última generación y una inversión estratégica, la Argentina se posiciona en la vanguardia de la siderurgia sustentable antes de 2030.

  • 03/02/2026 • 13:04

La industria del acero atraviesa una transformación global marcada por la presión ambiental, las nuevas regulaciones internacionales y la necesidad de producir con menor impacto climático. En ese escenario, el proyecto Sidersa+ que avanza en San Nicolás aparece como una apuesta disruptiva que coloca a la Argentina en un lugar inesperado: la primera línea de la siderurgia verde a nivel mundial.

Según datos de la propia compañía, la futura planta de Sidersa producirá acero con una huella de carbono de apenas 0,38 toneladas de dióxido de carbono por cada tonelada elaborada. El número contrasta de manera contundente con el promedio global de la industria, que hoy se ubica en 1,79 toneladas de CO2 por tonelada de acero. En términos prácticos, se trata de una reducción cercana al 80% respecto de los procesos convencionales.

“No es un eslogan. Sin exagerar, la planta de Sidersa en San Nicolás va a ser la más moderna y la más sustentable del mundo”, sostuvo Pablo Cattoni, director institucional de la compañía. Y remarcó un dato clave para el comercio internacional: “El tipo de acero que vamos a producir es el estándar que Europa recién va a exigir en 2035. Nosotros ya lo vamos a estar fabricando en 2028”.

El complejo, actualmente en construcción, tendrá una capacidad productiva de 360.000 toneladas anuales y estará basado en el sistema MIDA QLP-DUE minimill, una tecnología de última generación desarrollada por el grupo italiano Danieli. Se trata de un modelo productivo que combina eficiencia energética, reducción de emisiones y flexibilidad operativa, convirtiendo al proyecto en un caso único en América Latina.

La relevancia del acero verde no es solo ambiental. También es comercial y estratégica. Desde este año, la Unión Europea puso en marcha el Mecanismo de Ajuste del Carbono en Frontera (CBAM), que obliga a los importadores de acero, cemento, aluminio, fertilizantes y energía a declarar las emisiones incorporadas en los productos que ingresan al bloque. Aquellos bienes con alta huella de carbono deberán afrontar un ajuste económico para equiparar los costos ambientales que ya pagan los productores europeos.

En ese contexto, el acero que saldrá de San Nicolás se alinea con los estándares más exigentes del mundo y le permitirá a la Argentina competir en mercados donde el impacto ambiental dejó de ser un detalle para convertirse en una condición de acceso.

La reducción de emisiones se explica por una combinación inédita de tecnologías. A diferencia de los altos hornos tradicionales, la planta de Sidersa utilizará chatarra como materia prima en lugar de mineral de hierro, lo que disminuye de manera sustancial el consumo energético y las emisiones asociadas.

Además, el complejo incorporará tres procesos clave: un sistema de carga continua de chatarra, un esquema de control energético altamente eficiente y la integración directa del laminador con la acería.

El sistema de carga continua permitirá precalentar la chatarra hasta 400 grados centígrados antes de su ingreso al horno eléctrico. “El horno no parte de chatarra fría, sino de material ya caliente. Eso reduce drásticamente el consumo de energía”, explicó Alejandro Galdeano, gerente de Operaciones de Acería de Sidersa.

El proceso se completa con la mezcla de la chatarra precalentada con oxígeno y carbono para obtener el acero líquido. “Este sistema tiene tres ventajas centrales: optimiza el uso de energía, no sobrecarga al sistema eléctrico nacional y permite incorporar energías renovables directamente al horno”, detalló Galdeano.

Más allá de la magnitud de la inversión y del impacto en el empleo local, el proyecto Sidersa+ sintetiza una tendencia que empieza a redefinir la industria pesada: producir más, con menos emisiones y con estándares que ya no se discuten en el futuro, sino en el presente.

Opinión pública: En un país acostumbrado a llegar tarde a las grandes transformaciones industriales, el caso de Sidersa rompe el molde. No solo por adelantarse a las exigencias ambientales de Europa, sino porque demuestra que la competitividad y la sustentabilidad pueden ir de la mano. En un mundo donde el carbono empieza a tener precio, San Nicolás puede convertirse en una puerta de entrada estratégica para el acero argentino al mercado global.

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