NORTE HOY La cuenta regresiva hacia el inicio del Ciclo Lectivo 2026 quedó atravesada por un nuevo episodio de vandalismo que golpea directamente al sistema educativo local. La Escuela Primaria Nº 34 “Fray Luis Beltrán”, ubicada en el barrio 9 de Julio, en la zona sur de San Nicolás, sufrió daños en su instalación de gas a tan solo cuatro días del regreso de alumnos y docentes a las aulas. El establecimiento, que comparte edificio con la Escuela de Educación Secundaria Nº 7, fue nuevamente blanco de personas desconocidas que sustrajeron parte del caño de cobre correspondiente al sistema de gas del medidor. El hecho obliga ahora a realizar controles técnicos y tareas de reparación urgentes que podrían condicionar el normal inicio de clases previsto para el lunes 2 de marzo. Según trascendió desde la comunidad educativa, la situación generó un profundo malestar entre directivos, docentes y familias, quienes vienen advirtiendo desde hace tiempo sobre la reiteración de episodios similares. La preocupación no solo se vincula con los daños materiales, sino también con el impacto que estos hechos provocan en la organización escolar y en la seguridad del edificio. “Estamos cansados de que nos roben algo todos los días”, expresaron integrantes de la comunidad educativa, reflejando el desgaste acumulado frente a situaciones que se repiten en momentos especialmente sensibles del calendario escolar. La gravedad del episodio radica además en la función social que cumple la institución dentro del barrio. La escuela cuenta con comedor escolar y representa un espacio clave de contención para numerosas familias. Por ese motivo, cualquier demora en la reparación de los servicios esenciales podría afectar no solo el dictado de clases, sino también la asistencia alimentaria que reciben muchos estudiantes. Este nuevo ataque no constituye un hecho aislado. Apenas una semana atrás, el mismo edificio había sufrido destrozos en sus instalaciones, lo que refuerza la preocupación por la falta de medidas preventivas eficaces y por la vulnerabilidad de los establecimientos educativos durante el período previo al inicio escolar. Ante este escenario, las autoridades deberán acelerar las tareas de mantenimiento y reforzar los controles para garantizar condiciones seguras tanto para alumnos como para el personal docente y auxiliar. El desafío inmediato será llegar al inicio del ciclo lectivo con el servicio restablecido y sin nuevos inconvenientes. Más allá del daño material, el episodio vuelve a abrir un debate recurrente: la necesidad de proteger los espacios educativos como patrimonio social. Cada hecho de vandalismo en una escuela trasciende lo económico y termina impactando directamente en la comunidad que depende de ese lugar para educarse, alimentarse y desarrollarse. En términos sociales, la reiteración de ataques a instituciones educativas expone una problemática más profunda: cuando una escuela se vuelve vulnerable, también se debilita uno de los pilares centrales de la vida comunitaria. La prevención y el cuidado colectivo aparecen así como condiciones indispensables para sostener el derecho a la educación en igualdad de condiciones. NORTE HOY